"Londres, 24 de marzo de 1798
Señor Presidente:
Es en nombre de las Colonias Hispanoamericanas que tengo el honor de enviar a Vuestra Excelencia las proposiciones anexas. Estas han sido presentadas igualmente a los Ministros de S.M.B., quienes las han recibido muy favorablemente, manifestando mucha satisfacción en poder actuar en un caso semejante con los Estados Unidos de América, y me parece que la demora que experimento –verdaderamente aflictiva en un momento tan apremiante- proviene precisamente de la expectativa en que parece estar el gobierno inglés de ver la América del Norte decidida a romper definitivamente con Francia, por el deseo que tiene de hacer causa común y cooperar juntos a la Independencia absoluta del Continente entero del Nuevo Mundo.
Como el espíritu de justicia, generosidad y adhesión de mis Compatriotas hacia los Estados Unidos se encuentran mejor expresados en el documento que me sirve de poderes e Instrucciones, he querido adjuntarle una copia completa, persuadido de que esta demostración de amistad y franqueza servirá más eficazmente a acelerar la decisión...contando siempre con la reserva indispensable en todo lo que no concierna directamente a los Estados Unidos.
(...) No disimulo a V.E., Señor Presidente, mi inquietud por la próxima entrada de las tropas francesas en España: temor de que un movimiento convulsivo en la Metrópoli produzca sacudidas anárquicas en las Colonias y que el abominable sistema de Francia se introduzca entre nosotros, por no haber tomado medidas prontas y eficaces para impedirlo. ¡Dii avertant! En fin, espero que el pequeño auxilio que necesitamos para comenzar, y que se reduce a seis u ocho navíos y cuatro o cinco mil hombres de tropa, lo hallaremos fácilmente tanto en Inglaterra como en América...Mis deseos serían que la Marina fuese inglesa y las tropas de tierra, americanas. ¡Quiera la Providencia que los Estados Unidos hagan en 1798 por sus Compatriotas del Sur lo que el rey de Francia hizo por ellos en 1778!
(...) Con sentimientos de la más alta consideración y de estima más perfecta, tengo el honor, Señor Presidente, de ser el muy humilde y obediente servidor de Vuestra Excelencia.
F. de M."
T. I, f. 154 Negociaciones