Infancia en Caracas


Caracas pre-1812

Vista aérea de Caracas de autor desconocido realizada a partir del lienzo del pintorJuan Pedro López Nuestra Señora de Caracas de 1766; se aprecia el campanario de la catedral de la ciudad en su configuración anterior al terremoto que lo destruyera el 26 de marzo de 1812.

Sebastián Francisco de Miranda y Rodríguez nace en Caracas el 28 de marzo de 1750. Es el primer hijo de la unión del emigrado canario Sebastián de Miranda Ravelo, oriundo de Tenerife, con Francisca Antonia Rodríguez de Espinoza, criolla descendiente de españoles nativa de esa ciudad. En total, el matrimonio tendrá 10 hijos, de los cuales 6 llegarán a la edad adulta [1]Grisanti, Angel:El Precursor Miranda y su Familia, Primera Biografía General de la Familia De Miranda, pp. 47-48, Biblioteca Venezolana de Cultura, Colección Andrés Bello, Caracas, 1948.


Caracas es, para esta época, una ciudad pequeña de 12 mil habitantes que no está en manera alguna entre las más fastuosas ciudades españolas del Nuevo Mundo, pero goza de una cierta importancia estratégica como sede que es del gobierno de la Provincia de Caracas, única provincia de la actual Venezuela que para ese entonces no está asociada al Virreinato de la Nueva Granada, cuya capital es Santa Fe (Bogotá). Las autoridades políticas y militares de Caracas son nombradas directamente en España por el Rey en consultación con el Consejo de Indias.


Mapa Rigobert Bonne 1785

Detalle de un mapa parcial de Sudamérica editado por el Cartógrafo Real de Francia, Rigobert Bonne, en 1785; todavía refleja la situación administrativa de la Provincia de Caracas previa a la creación, en 1777, de la Capitanía General de Venezuela (haga click sobre el mapa para obtener una versión más amplia).

Imagen: David Rumsey Map Collection

Católica y conservadora, la sociedad caraqueña está organizada según el estricto código estamental impuesto por el modelo colonial español, que establece distinciones severas entre los individuos según su lugar de nacimiento, sus medios económicos y, sobre todo, su color de piel. Al igual de lo que ocurre en el resto de la América hispana, las más altas funciones de gobierno son ejercidas exclusivamente por españoles europeos enviados directamente desde la Península. Estos funcionarios presiden sobre una sociedad caracterizada por tensiones constantes entre ellos y la aristocracia americana autóctona descendiente de los conquistadores -los llamados blancos criollos, o criollos a secas-, así como entre estos últimos y las otras castas -blancos pobres o de orilla, mestizos o pardos, indios y esclavos negros- que la conforman.


En ese contexto, la familia de Sebastián Francisco pertenece a lo que hoy podría llamarse una clase media alta de emigrados blancos que disfrutan de una cierta prosperidad y no por ello son vistos como iguales por la aristocracia criolla, que más bien los considera como competidores en el orden político establecido. Su padre, don Sebastián, comercia en lienzos, es propietario de una panadería, varios locales y casas, y hacia 1759 posee al menos 7 esclavos [2]Grisanti, Angel:El Precursor Miranda y su Familia, Primera Biografía General de la Familia De Miranda, pp. 76-77, Biblioteca Venezolana de Cultura, Colección Andrés Bello, Caracas, 1948.


Entre lo poco que se conoce de la infancia del hijo, se sabe que a los 12 años está inscrito en una “Clase de menores” (equivalente a una escuela primaria de nuestros días) y que a los 17 sigue un curso en Artes en la Universidad de Caracas, formación que hoy podría ser considerada como de nivel secundario o Bachillerato. Según el currículo académico de la época, su escolarización le lleva a adquirir conocimientos de latín, gramática, religión, historia, aritmética, lógica y geografía. No queda constancia, sin embargo, de que obtuviera el diploma de Bachiller que normalmente culminaba el curso en Artes, y quedan muchas dudas sobre su asistencia a la Universidad propiamente dicha. Algunos autores sostienen que pudo haber cursado estudios en el Seminario que funcionaba en las mismas instalaciones que ésta [3]Polanco Alcántara, Tomás: Francisco de Miranda, ¿Ulises, Don Juan o Don Quijote?, 2da edición, p. 9, Ediciones Vencemos, Caracas, 1997.


Caracas, 1903

Caracas y su montaña,
El Avila, a principios
del siglo XX. Aún no
se han producido
las transformaciones que
afectarán a todo el sector
histórico de la ciudad.


Imagen: viejasfotosactuales.org